¿CUÁLES SON LOS PROBLEMAS A TRATAR?
Adelgazamiento y resequedad de la vagina por falta de hormonas, común después de la menopausia. El láser estimula la producción de colágeno y mejora la circulación sanguínea en la mucosa vaginal. Esto ayuda a que la vagina recupere humedad, grosor y elasticidad, reduciendo resequedad, dolor o ardor.
Pérdida de firmeza y elasticidad en la vagina, usualmente después de partos o con la edad.
El calor del láser genera un efecto de tensado en los tejidos.
Estimula fibras nuevas de colágeno y elastina, logrando una mayor firmeza y contracción vaginal.
Incapacidad para controlar la salida de orina en situaciones como toser, reír o hacer esfuerzo.
Al fortalecer los tejidos de la vagina y el suelo pélvico, el láser mejora el soporte de la uretra y la vejiga.
Esto ayuda a controlar mejor la salida de orina, sobre todo en esfuerzos como toser, reír o saltar.
También conocido como prolapso leve, se caracteriza por un ligero descenso del útero u otros órganos pélvicos dentro de la vagina, sin sobresalir de la abertura vaginal.
El láser ginecológico regenera, fortalece y rejuvenece los tejidos vaginales y del área urinaria, ofreciendo una solución no invasiva, rápida y segura para estos problemas.